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Y sí. La Madrid tiene ahora una gran murga, “Los enyenados de risa”, movilizada por un espectacular grupo de gente, con un hada madrina de lujo y con un nutrido grupo de chicos que brillan con poderosa intensidad. Mucha agua ha pasado bajo el puente desde aquella reunión en la EGB Nº2 el 22 de marzo del 2004, donde nuestro Club, el Club Deportivo Barracas, lanzó la idea de hacer una murga. Hoy es una realidad.
No había mejor forma de comenzar el año.
Parecía que no se llegaba: se preparaban 10 trajes por día, las mamás y las costureras del Centro Comunitario del Barrio Chino con las tijeras a full, y los chicos practicando como locos… Esos días de febrero -previos al final del corso- fueron más que vertiginosos, y nadie, ni siquiera los más optimistas, podían imaginarse en ese entonces que la puesta en escena de “Los enyenados de risa” sería lo espectacular que fue.

El trabajo había empezado un año antes: como parte de todo el trabajo social que realizamos y proponemos desde el Club Deportivo Barracas se nos ocurrió armar una murga allá por marzo del 2004. Al comienzo hubo algo de interés pero pocos resultados.
Pero no nos rendimos.
Invitamos a La Madrid al “Coco” Romero, del Centro Cultural Ricardo Rojas, una eminencia en el tema murgas. Allí tomaron la posta dos chicas espectaculares, una profesora de danzas contemporáneas y una profesora de educación física, Andrea Dascón y Lucila Randazzo. Iban todos los sábados al patio de la EGB Nº2 para organizar el grupo. En los comienzos se acercaban pocos, después un poquito más.
Para la primavera el proyecto fue tomando forma. Gracias a Martina Barraza, otro de los pilares, pudimos invitar un par de veces a los chicos del grupo “La Ronda” de La Plata, que participan en una murga y enseñan la técnica en forma muy amena. Con los días lindos empezamos a practicar los sábados en la placita de las Américas, y ahí explotó todo… en participación… en convocatoria.

Y nació el nombre: “Los enyenados de risa”, y Maitena, la gran dibujante y humorista, propuso ser nuestra Madrina… y nos regaló el logo, cuarenta libros para venderlos y recaudar fondos, (ahora 40 metros de tela y lentejuelas) etc, etc.
El último fin de semana de los corsos oficiales del pueblo pudimos debutar… y fue algo mágico. Eran sesenta, bailando, saltando, disfrutando y haciendo sonar los tambores como si el mundo se acabara mañana.

Como les escribimos a quienes no viven en La Madrid (y se lo perdieron): “Ojalá hubieran visto el brillo en los ojos de los purretes, la electricidad; ojalá los hubieran visto ser reyes por una noche, tan libres, tan radiantes, tan lindos, brillantes, dioses, tan iguales, tan felices, tan importantes. Deseábamos que la noche sea eterna”.

No había mejor forma de empezar el año, este año donde vamos a hacer grandes cosas.

Comentarios (0) Escrito por Diego el martes, marzo 1st, 2005